Y nos invadio el negro

Y no, no me refiero a algo deprimente, o al color de moda ni a nada de eso, si no a una cosa peluda de color negro con unos ojazos que ya puede ir el gato con botas de Shrek desalojando el podium… Si, me refiero a mi especial Yoru


Raza: ninguna en especial
Edad: añito y medio
Tamaño: como una pantera de 6 kilitos na más y na menos

¿Qué le hace especial? Simplemente ser él, no tiene más explicación que esa.

Llegó a casa de una forma bastante dolorosa para algunos: el fallecimiento de un familiar. Esta persona tenía una perrita (amorosa como ella sola) y pidió hasta la saciedad que se hicieran cargo de ella si algún día le pasaba algo. El compañero de Yoru, por aquel entonces Congo, adoptó a la perra pero se tuvo que deshacer de él de alguna manera porque la can tiene pánico a los gatos, y un animal ya viejo es difícil que se adapte a la conviviencia con otros animales, entre otras cosas. Fue por esto, y por la amistad que une a su familia con la mía, que, a pesar de ser doloroso para él, el compañero de Yoru nos lo dejó a nosotros. No hace falta decir que cuando quiera está en su casa para ver a su Congo ;D

Desde entonces, la casa no es nuestra, es suya; nosotros no somos sus dueños, somos sus mascotas; hace lo que quiere cuando le place, da mimos y caricias a todo aquel que se le acerque y llena la casa de risas y alegría… Es un niño con forma de gato, aunque suene extraño.

Te alegra el día nada más levantarte yendo a que lo cojas en brazos, repitiendo lo mismo cuando vuelves de la calle; se queda esperando a que abramos la puerta cuando nos vamos a ir para darse un paseo, te acompaña hasta tu cuarto cuando vas a dormir, te sigue por toda la casa, te da besitos, pero eso sí, por la tarde quiere su momento de relax y se va a su maleta a dormir, y cuando digo maleta digo una maleta de verdad.

Que gracia me hizo verlo dormir el primer día en la maleta, él tan negro y ella tan roja. Mi madre y yo habíamos llegado hacía relativamente poco de nuestro viaje por Japón, así que teníamos las cosas por el medio, teníamos que organizar, recolocar y ordenar todo y las ganas eran cero, así que imagináos entrar en una habitación con maletas, ropa y demás por todos lados y una mancha negra justo encima de una de las maletas. De ahí viene su nombre, es como si pareciera decirnos que tenía que llevar un nombre de ese lugar tan maravilloso y lleno de contrastes que nos dedicamos a visitar durante dos semanas… Yoru-san (señor Noche). Hemos sido incapaces de quitar la valija de ahí,recuerdo  una vez que la levantamos y nos llevó a la habitación y luego se puso a rascarla para que la tumbaramos de nuevo. Ya dije, como cualquier gato, se convirtió en el señor todopoderoso de la casa.

Otra de las cosas que le hace especial es la comida, jamás dice que no a probar algo, va a oler que tienes en las manos y ya puedes ser una estrella del contorsionismo que no te lo quitas de encima (pesaito es poco xD) hasta que te hartas y dices vamos a dejar que lo huela, total, no le va a gustar. ¡Ilusos de nosotras! Si por el fuera se comí hasta las baldosas. Nunca he visto un gato (y he convivido con más de 5 gatos a lo largo de mi vida más los gatos de conocidos y demás) que coma tomate, su pasión hecha comida, higos, queso, espinacas, guisantes, zanahorias, helado… de todo.

Añadéle también que es el gato más torpón de la historia, corriendo de un lado para otro como si le fuera la vida en ello, tirando todo lo que se encuentra, derrapando por lo que sea, resbalando con las incontables bolsas que tiene por toda la casa, asustándose de su propio rabo o de nosotros mismos pero recuperando la compostura a una velocidad ultrasonica para jugar a morder como un cachorro, trayéndonos de todo, desde bolas de papel albal hasta tampones, para que se lo tiremos y el vuelva a traernoslo… dejándonos la casa como si de verdad hubiera un niño pequeño habitando en la casa

Quizás todo esto lo hagan más gatos o quizás no, pero lo que cuenta es que es único y especial y que, aunque no lleve ni un año en nuestras vidas, es un pedazo lleno ha rebosar que nos da alegría y te impide hundirte cuando no estás del todo bien y te anima a reir a voz en grito con sus tonterías.

Es por eso que no me imaginó un mundo sin él y que no podré olvidarlo, como no hice ni con Radha ni con Misi, que aunque no crea en el cielo, sé que están ahí, en alguna parte, porque las tengo muy presentes en mi corazoncito.

Y ahora seré fuerte porque me he puesto muy sensiblona y no quiero llorar =’) jajajaja

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Publicado el junio 27, 2011 en Bichos, Personal. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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